Aislada..
Aislada,
sobre la cima de una colina.
Erguida,
sobre los caminos de los hombres,
ajena a ellos.
Orgullo pétreo, insensible, atemporal.
Oculta,
por una fría y grisácea niebla
de soledad permanente,
envolvente…
¡Cuántas hojas cubren los abedules
que resignados te rodean!.
Caen en otoño,
como las vidas de los que compartieron contigo
sus alegrías y sus penas.
Nacen en primavera,
como dulces vírgenes inocentes
vestidas de tanto candor,
que teñirán de sangre tus pies
al entrar en ellas
la fálica falsedad de la vida.
¿Quién velará tu sueño mortecino?.
Sobre ti y sobre los abedules desnudos
continuarán posándose,
impasibles,
pájaros que van y vienen
sin nada en el pico.